#1 Zojo-ji
Empezamos la lista con uno de los templos budistas que son obligatorios visitar.
Zōjō-ji es el templo principal de la escuela Shingon. Está situado en el Distrito de Shiba, dentro del Barrio de Minato. Podemos llegas hasta él bajando en la parada Daimon [大門] de las lineas Asakusa(A09) y Oedo(E20). Esta estación recibe el nombre porque nos deja justo en su puerta, Dai significa grande y mon es la denominación de las puertas y entradas de los templos.
Esta estructura fue la única edificación que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, y dicen que al atraversarla es capaz de eliminar tres efectos negativos: (貪 Ton; "Avaricia", 瞋 Shin; "Odio", 癡 Chi; "Idiotez").
Seis de los quince señores feudales(Shogun) fueron incineraros y enterrados en este templo durante el Shogunato Tokugawa. Algunas de estas tumbas y sus estatuas fueron gravemente dañadas durante la guerra, pero todavía quedan restos que son considerados como importante patrimonio cultural de Japón.
Conforme nos acercamos al pabellón principal podemos apreciar una gran cantidad de Jizō. Ojizō-sama son pequeñas estatuas que representan a una de las deeidades más queridas por los japoneses. Son protectores de los niños, principalmente de aquellos que murieron antes que sus padres. Según las creencias, los niños no natos o que han muerto muy jóvenes, no han sido capaces de acumular los suficientes bienes para poder pagar el viaje a través del río Sanzu, que los dejaría entrar al más allá. En la orilla del río Ojizō-sama los protege de los demonios y les ayuda a cruzar. La ropa que visten las estatuas son ofrendas de los padres para ayudar a sus hijos en su viaje al más allá. También son protectores de los viajeros, por lo que no os parezca raro verlos en cruces o a las orillas de algunos caminos.
Una de las características que hace especial este templo la observamos cuando nos plantamos en la plaza delante del pabellón central, y es que la Torre de Tokio se alza exuberante justo detrás de él. Y éste es uno de los principales
emblemas que acompañarán a todo viajero por Japón: el contraste. Japón es un país en el que tradición y modernidad conviven en perfecta armonía, y uno de los mayores ejemplos lo encontramos aquí. Desde esta plaza podemos hacer excelentes fotografías en las que apreciar un primer plano del pabellón con la anaranjada torre de fondo.

