Yuuutsu
憂鬱 significa melancolía, ese sentimiento que te rellena los vacíos que te dejan las despedidas.
Hoy nos levantamos para ir a Mitaka para visitar el museo Ghibli. Este año estaba llenísimo de gente. Una de las cosas más curiosas es la cantidad de chinos que hay viajando por Japón, debe ser el impulso de su economía este último año lo que los lleva a viajar más, dado que el año pasado no recuerdo tanto turista de China.
Al salir del museo hemos ido a Asakusa de nuevo a comprar dulces típicos como regalos, y tras comer allí hemos vuelto al hotel a descargar. Después hemos realizado una última ronda en Akiba para liquidar el poco dinero que nos quedaba. Hemos acabado comprando la cena en un combini y cenando en el hotel para descansar (*timotei timotei*).
El avión nos lleva mañana de vuelta a España, pasando por París. Ha sido genial volver a Japón y lo más probable es que vuelva en años futuros, mientras la economía me lo permita.
Kyuujitsu
休日 significa día de descanso, algo que escasea en la cultura japonesa ya que no hacen tantos puentes como nosotros.
Hoy es nuestro día de descanso, por dos cosas importantes: mañana es nuestro último día y llevamos dos semanas de cansancio acumulado, y que no tenemos dinero para mucho más. Así que nos hemos levantado tarde, hemos hablado con otros españoles en el desayuno, y hemos ido a Shinjuku en busca de la estatua LOVE. La encontramos, y nos hemos hecho algunas cuantas fotos. Hemos ido a Ochanomizu después a ver la calle de las tiendas de guitarras eléctricas y otros instrumentos. Está bastante bien y sé a más de uno que le habría gustado ver las tiendas de orquesta.
Después de comer Curry en la zona hemos vuelto al hotel. Hemos descansado un poco, hemos empezado a pasar las fotos y vídeos a DVD, y hemos visto los doramas de Hana Yori Dango y Nodame Cantabile. Hemos estado planeando el día de mañana, que será cargadito por la mañana, y de compras por la tarde. Nos espera una noche de relax en el Onsen y para la cama.
Ryokou
旅行する significa viajar, y es algo que todos los japoneses hacen mucho. Les gusta visitar los rincones de su país cuando tienen tiempo, o hacer escapaditas lejos si se lo pueden permitir.
Hoy era cuando dejábamos atrás Miyajima para volver a la capital de Japón. Han sido 5 horas de tren haciendo un transbordo en Shin-Osaka. En el tren hemos coincidido con una familia cuyo padre era japonés y madre americana, su hija mayor tenía rasgos asiáticos pero la menor era totalmente americana. Con ellos iba el abuelo que era el único que hablaba japonés, al parecer el abuelo viajó a América y crió allí su familia.
Normalmente es raro ver una pareja de hombre japonés con mujer extranjera. Es muy común que los chicos de fuera pillen cacho con japonesas, pero el caso inverso es difícil. Pero haberlos haylos, y lo más frecuente (al 98,7%) es que la mujer extranjera sea rubia. Será porque no hay japonesas rubias naturales, y si a un japonés le gustan rubias se la tiene que buscar de fuera.
Al llegar a Tokyo hemos vuelto a descargar al hotel y después nos fuimos a buscar el restaurante de ramen escondido, el cual tiene el premio del 2º ramen más bueno de Tokyo. Comimos allí y después visitamos el centro comercial que hay al final de Akihabara, para terminar en la misma Akiba mirando algunas tiendecillas. Mientras andábamos vimos mucha presencia policial, últimamente veías algunos policías registrando bolsas o quietos mirando pasar a gente. Hoy hemos visto como detenían a varias personas y los metían en el coche, había varios coches. No sabemos exactamente qué habrían hecho a quién buscaban. Cenamos Katsudon y nos volvimos al hotel.
Shizen
自然 significa naturaleza, y es que cuando hablamos de Miyajima hablamos de una isla en estado salvaje.
Nos hemos levantado para desayunar y tranquilamente hemos emprendido marcha por la isla. Hemos recorrido el paseo marítimo viendo los templos de abajo ahora que no estaba lleno de gente. A esta isla viene mucha gente a pasar el día, volviendo en los ferrys de la tarde para casa. Cuando hemos terminado el paseo, hemos comenzado a subir la montaña por el camino de los parques. Allí hemos seguido el río con sus cascadas, y hemos encontrado un pequeño árbol hecho en templo perdido en medio de la nada.
Nos hemos cruzado con una señora serpiente y hemos seguido nuestro camino salvaje hasta el teleférico. Desde allí hemos subido hasta la montaña de al lado del monte Misen. Este año no habían monos alrededor, se los deben haber comido los ciervos. Hemos comenzado a subir el monte hasta la misma cima, pasando por los templos que allí había. Una vez en la cima ya se notaba como el solazo nos arreaba bien en la cabeza. Hemos comido en la cima unos niguiris que compramos ayer en el puerto. Al acabar he empezado a buscar una papelera, todo el mundo estaba comiendo allí y no había papelera. He entrado a la cafetería que hay debajo del mirador al preguntar y tal y como me ha visto el abuelo me ha empezado a gritar: NO NO NO, como diciendo: "A ti te voy a bajar la basura gilipollas". Así que hemos bajado hasta el templo del medio del monte donde sí había papelera, y hemos ido a ver los templos del otro lado de la montaña los cuales no vimos el año pasado, hasta volver otra vez a la cima y bajar.
Al bajar de la montaña nos hemos cruzado con un montón de jovenzuelas en el teleférico que nos saludaban cuando pasaban hacia arriba. Hemos vuelto al paseo de la playa que ya estaba llenísimo de gente y hemos terminado de ver los templos. Miyajima tiene mucho más de lo que había visto, y cada vez es más espléndida. Hemos vuelto al hotel para descansar y han salido dos recepcionistas a la misma puerta a darnos la bienvenida. Cuando nos hemos metido al ascensor uno de ellos se ha acercado a la puerta y nos ha dicho que disfrutemos de la estancia. Es un hotel caro, pero el servicio y la calidad es inigualable. Mañana partimos hacia Tokyo de nuevo para liquidar los días que nos quedan, y ya no me queda nada de pasta, tendré que buscar un trabajo aquí y quedarme a ganar dinero -__-.
Kaizen
改善する significa mejorar, y es el espíritu que ha levantado a Japón estos últimos años. Dicen que las chicas de Hiroshima son las más guapas de japón, y parece ser cierto, debe ser la compensación a todos los males de la radiación nuclear.
Al llegar a Hiroshima hemos ido al parque de la zona cero en tranvía. Este año hacía un buen día y pudimos pasear por el parque. Después hemos entrado en el museo de la bomba atómica, y al salir hemos buscado un restaurante de okonomiyaki.
El okonomiyaki es una especie de pizza sobre unos fideos soba o udon, y está bien bueno. Es tradicional de esta zona aunque ya casi se vende en todo japón. Al acabar de comer hemos vuelto a la estación para ir en tren al puerto de Miyajima. Desde allí en ferry hemos llegado a la isla. En el hotel nos han recibido muy amablemente, como eramos dos nos han dicho que la cena nos la servían en la habitación, que es grande y tiene una buena mesa en el centro. Nos hemos relajado un poco, hemos bajado a la sala de descanso a jugar al pin pon, y hemos subido a ver un rato la tele. La hija de los del hotel nos ha traído la cena tradicional que estaba buenísima (poned comas donde queráis), y después de que nos retirarán las bandejas hemos hecho los futones, y al rato ha subido el de recepción a hacerlos él, y se ha llevado la sorpresa. El año pasado como cenábamos en el salón de abajo, mientras estábamos allí nos hacían los futones.
Kirei
奇麗 significa precioso, y es el adjetivo que puede llevar cualquiera de los pueblos de los alrededores de Kyoto.
Nos hemos levantado pronto para ir a Arashiyama, un pueblecito al oeste de Kyoto en el cual encontramos un precioso bosque de bambú. Hablamos de un pueblecito tradicional con sus pequeñas casas y su gente campechana. Atravesando el paseo de bambú hemos salido a un gran parque muy bien cuidado, que llevaba hasta el río. Mientras paseábamos una furgoneta nos ha adelantado y se ha parado. El conductor ha bajado y se ha quedado mirando un cerezo en flor. Cuando pasábamos por él, ha sacado el móvil y ha empezado a hacer fotos al árbol. A los japoneses les encanta la belleza de las flores de cerezo hasta límites insospechados.
Al llegar al río hemos visto lo precioso que era, tenía un gran puente y un embarcadero con canoas para dar paseos, y lo hemos recorrido hasta volver a la estación. De camino hemos encontrado un bar español, y hemos pensado "mira, uno que vino de viaje y se escaparía un pueblo de montaña para que no lo encontraran."
Después hemos vuelto a la estación de Kyoto y hemos tomado el tren hacia Nara. Es la primera vez que escucho uno de los trenes pitar y ha pegado un frenazo, un abuelete estaba cruzando las vías y debe haber pegado un buen susto al conductor. Parada obligatoria en Uji, un pueblo con el nombre de mi universidad. El pueblo es bastante famoso por el té verde, y mientras paseas por la calle que dirige al templo todo son pastas, caramelos, fideos, pasteles, helados de té verde. El templo al final del paseo es el que sale en las monedas de 10 yenes. Es bastante cara la entrada, pero incluye un museo en su interior y tiene unos jardines preciosos y muy bien cuidados.
Después hemos vuelto a la estación para continuar el camino a Nara. Al llegar a Nara hemos recorrido la avenida comercial que une la estación con el parque. Allí hemos entrado en un restaurante para comer Udon y descansar, y después hemos continuado hasta llegar al parque. Todo el este de Nara es un inmenso parque que conecta la ciudad con la montaña, son kilómetros de verde con varios grandiosos templos. Pero uno de los atractivos más importantes de esta ciudad que cumple 1300 años son los ciervos. En el parque de Nara hay cientos de ciervos en libertad, y la gente se puede acercar a acariciarlos, hacerse fotos y darles de comer galletitas que venden. Son muy muy dóciles y algunos está tan campantes tomando el sol que parece que están drogados.
Hemos pasado la tarde allí y la verdad es que el día ha acompañado con solecito, que ya era hora. Cuando ha empezado a oscurecer y los ciervos desaparecían dando paso a los cuervos vampiro, hemos tomado el tren de vuelta a Kyoto. Allí hemos encontrado un bar de Yakiniku cerca del hotel para cenar. Ha sido la cena más cara que hemos pagado pero estaba todo realmente bueno y nos ha llenado bastante.
Shuukan
習慣 significa tradición, y sin duda es la palabra que más refleja el sentimiento de Kyoto dentro de Japón.
Hoy hemos pillado el autobús desde la estación. El hotel y la estación están conectadas por un paso subterráneo con escaparates y tiendas, y como llovía bastante nos ha venido bien. Hemos subido en el bus Minami5 (sur 5) cuando queríamos coger el 5 a secas, y nos ha dejado en la otra punta de Kyoto. En el bus había un chico hablando todo el rato en inglés con una chica japonesa, y se han bajado con nosotros, ha ido a hablarnos y de repente ha preguntado: ¿Españoles no? El tío, que era de Córdoba nos ha sacado un mapa y nos ha dicho donde estábamos, y era justo el final de la ruta que tenía prevista, así que hemos hecho el trayecto inverso. Hemos empezado visitando Fushimi Inari (los mil toris).
La entrada de la parada del bus es mucho más bonita que la del tren, que es lo que tenía previsto por ser lo del año pasado. Con esta entrada del bus pasas por muchas callejuelas pequeñas con tiendas tradicionales. En los mil toris, he dejado escoger a Lugh el camino, el año pasado Salva no me hizo caso y subimos por el difícil y bajamos por el relajado. Este año ha escogido bien Lugh, pero yo iba todo el camino diciéndole que era el camino difícil, o el fácil, o que ya vería al final si había elegido bien. En cada parada trampa le decía que ya estaba en la cima, y luego veía el camino que todavía seguía subiendo... Nos hemos cansado de lo lindo pero lo hemos pasado bien. Al bajar hemos descansado el la división de caminos y les hemos explicado a unos en inglés cual era el camino difícil y cual el fácil, y han pillado el difícil a voluntad, tras de ellos había otra pareja de chicos y también se lo hemos explicado, a lo que uno de ellos ha dicho: ¿Españoles? y hemos empezado a hablar castellano xD. Parecía ser latino, y le hemos dicho que fuera por el fácil.
Al dejar los mil toris también ha dejado de llover, hemos tomado el tren hasta la estación, y de allí bus a Kiyomizu. Para mí es uno de los mejores templos de Kyoto, es grande, y tiene su templo del amor donde hemos hecho todos los rituales para encontrar novia, que funcionan ^^. Unas japonesas nos han visto andando de piedra a piedra y nos han dicho "Hola". Hoy nos reconocen la españolidad a kilómetros. Después de Kiyomizu y de beber de dos de los tres chorros de agua, hemos ido a la pagoda que hay cerca de allí atravesando las calles comerciales de los templos hasta la estatua de Kannon. Es una inmensa estatua erguida en conmemoración a las víctimas caídas en territorio japonés en la II Guerra Mundial. Después hemos callejeado por Gion y hemos comido bento en el parque. Hemos paseado por el parque y hemos ido por el paseo de los filósofos hasta Ginkakuji. De allí hemos tomado bus hasta la estación porque ya eran las 5 y los templos cerraban, por lo que no nos ha dado tiempo a ver el templo dorado.
Mamonaku
間もなく significa siguiente parada o siguiente tren, y posiblemente sea la palabra más escuchada cuando vienes a Japón.
Hoy nos hemos dirigido a la estación central de Tokyo para montar en el Shinkasen, el tren bala que nos llevará hasta Kyoto. En el tren hemos podido dormir un poco más y después de tres horas hemos bajado en Osaka. Parecía ser el día de la clausura de las clases porque en la estación habían muchos jóvenes bien arreglados con con sus padres.
Después nos dirigimos al castillo que es colosal, tiene unos jardines fortificados y con dos fosos antes de llegar al castillo en el centro, el cual tiene un ascensor que deja ver que difícil era invadirlos en aquellos tiempos. Al contrario que el de Himeji que todavía se mantiene, dentro del castillo de Osaka han construido un museo nuevo y reluciente con ascensor, por lo que he podido intuir, creo que el castillo se vendría abajo en un bombardeo y está reconstruido.
Al salir del castillo hemos visto en el parque una cápsula del tiempo programada para 5000 años desde 1970. Después hemos buscado una estación de metro y hemos parado en Namba, un distrito comercial tanto a pié de calle como en sótano, es una una inmensa avenida subterránea llena de tiendas, y la parte de arriba son calles perpendiculares a la avenida con más de lo mismo. Hemos comido katsudon y hemos jugado un rato a las recreativas, después hemos ido al purikura y nos hemos reído un rato.
Al acabar, hemos ido a Dotombori, una calle de ocio llena de todo tipo de neones y fachadas a cada cual mejor. Tras un paseo por la calle y ver el Hotel Pamplona, hemos vuelto a la estación principal para ir a Kyoto. Allí hemos visto que tocaba cambio de revisores, y cuando entra el tren a la estación lo saludan como si fuese el jefe. Una vez en Kyoto nos hemos dirigido al hotel mientras llovía y hemos cenado en el restaurante de al lado.
Mañana nos toca una gran carrera de visitas a templos en Kyoto. Bai-bee